sábado, 3 de agosto de 2013

Muchas veces pienso en por qué hay tanto odio en el mundo. Ninguno de nosotros sabe por qué esta acá, dónde estuvimos antes ni que hay más allá, todos ignoramos las mismas cosas. Entonces, si somos sólo nosotros, y nos tenemos los unos a los otros, ¿por qué tanta violencia? Realmente, ¿cuál es la necesidad de dañarnos entre nosotros? Si al fin y al cabo, todos empezamos y terminamos igual.

Todos sonreímos, todos lloramos, todos sufrimos. Todos somos lo mismo. Todos podemos transformarnos en auténticas máquinas de destrucción y odio, pero también podemos amar, sonreír y hacer feliz a alguien.

Si existe esta posibilidad de aceptarnos a nosotros mismos y aceptar al resto, que entonces viene a ser lo mismo, ¿por qué no lo hacemos? ¿Para qué esa sed de violencia y muerte que mueve a millones de personas  a asesinar a otros millones de personas?

 La única solución es el amor.


No hay comentarios:

Publicar un comentario