Que lindo sería volver a esas épocas donde lo peor que nos podía pasar era que fueramos los últimos elegidos para el equipo de voley, cuando con un solo juguete eramos completamente felices y podíamos entretenernos durante horas y horas. Cuando en Navidad venía realmente Papa Noel con regalos, y el 7 de enero los que se tomaban el agua eran los camellos, no nuestros viejos.
[Pequeña, ve aceptando que el mundo está lleno de pirañas, nadie va a hacerle bien a nadie, todos miran su ombligo.]
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